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Daria Chultsova y Katerina Bajválova

El período de votación de esta edición ya terminó.

Daria Chultsova y Katerina Bajválova son dos periodistas bielorrusas de Belsat, condenadas este 18 de febrero a dos años de prisión por grabar las manifestaciones en Minsk tras la muerte de un joven opositor en extrañas circunstancias. Su condena significa un paso más en los ataques del régimen de Bielorrusia, que mantiene a otros once periodistas encarcelados, a la libertad de prensa. 

Daria Chultsova, camarógrafa de 23 años, y Katerina Bajválova (conocida cómo Katerina Andreyeva), reportera de 27, son dos periodistas bielorrusas que trabajan para Belsat, un canal independiente de televisión de ese país radicado en Polonia. El pasado 15 de noviembre estaban grabando la manifestación realizada en Minsk tras la muerte del joven opositor Raman Bandarenka, fallecido en circunstancias no aclaradas tras sufrir un arresto de tres días por parte de las autoridades.

Diez policías entraron en el apartamento desde el que estaban grabando y las dos informadoras fueron acusadas de dar cobertura a una manifestación no autorizada, "con la ayuda de teléfonos móviles, cámaras, un trípode y chalecos de prensa". Aunque en un principio recibieron sentencias "administrativas" de siete días de prisión por "participar" en la manifestación, la policía abrió una investigación criminal e inició un proceso penal que solicitó para ellas hasta tres años de cadena. 

Según la acusación, la emisión (en directo) de su grabación tuvo un “efecto llamada” sobre los opositores al dictador Alexandr Lukashenko, que acudieron y se sumaron a la manifestación, paralizando el transporte público y causando daños por 3.500€ a la empresa municipal Minsktrans, que retiró la demanda civil interpuesta cuando las familias de las dos jóvenes abonaron esa cantidad. La defensa insistió en su inocencia, dado que aquel día hubo una caída de internet y no se pudo retransmitir en directo nada, por lo que no fue posible el "efecto llamada". Este 18 de febrero, las dos periodistas eran finalmente condenadas a dos años de prisión, una sentencia que recibió las críticas de toda la profesión a nivel mundial. 

Independientemente de la estrategia que adoptase la defensa de Chultsova y Bajválova, hace falta destacar que la libertad de prensa no precisa de argumentos en segundo plano para defenderse. Su ejercicio no puede estar restringido más que por la necesaria salvaguarda de derechos colindantes. Existiera o no la emisión en directo, la detención y condena de estas informadoras bajo cargos criminales es una aberración que representa una escalada más en los ataques a la libertad de prensa en Bielorrusia, uno de los países que más ataca a la información, y que tiene otros once periodistas encarcelados, según la Asociación de Periodistas Bielorrusos.

Los textos aquí recogidos pertenecen a las candidaturas presentadas al Premio. Los organizadores no comparten, necesariamente, su contenido.